Queridas chicas:
Estamos muy felices como Sección María Inmaculada, por todo el trabajo, esfuerzo y alegría desplegada por ustedes en esta Misión
Pero que significa para nosotros Misión?
Misión es dar y dar hasta que duela (como decía Santa Teresa de Calcuta)
Es un darse por entero a otros para llevarles la alegría de la ayuda, de la paz pero por sobre todo es hacer sentir a otros la presencia de Dios y de la Mater. La presencia viva son ustedes.
Es ayudar, pero no solo una ayuda material que si bien es muy importante, no es lo único.
Es ayuda espiritual, es llevar, acercar a Jesús y hacerlo entrar en cada rincón donde ustedes estén.
Como decía Juan pablo II “la fe aumenta dándola” y creo que también dándose porque sólo entregándonos como personas y dando nuestra vida, podemos llevar a Jesús a los demás.
Y esta entrega se ve en todo el esfuerzo puesto en organizar todo lo necesario para poder cumplir esta Misión
Es entrega el dar algo muy importante como es el tiempo propio, el tiempo en que dejaron de hacer montones de cosas que les gustan para ponerlo al servicio de esta Misión.
Es entrega en el amor puesto en cada cosa grande o pequeña que hicieron
Entrega en el entusiasmo con que se brindaron en cada actividad, en cada gesto que tuvieron.
Entrega en la emoción que sintieron de mil maneras en esos momentos de fe tan profundos y tan fuertes.
Nada de todo esto podría haberse logrado si no hubieran puesto en cada tarea su corazón y su amor por y hacia los demás.
Movidos por el amor a Cristo quienes llevamos su palabra sabemos que siempre hay un alma que la espera, alguien que sin saberlo la busca.
Y esa espera cobra vida en las manos tendidas hacia los hermanos y sus esperanzas sin aliento; en abrazos para quienes no encuentran descanso ni consuelo; en el tiempo que compartieron, dieron testimonio y en los alimentos que llevaron.
Y en este esfuerzo las acompañó la Mater; fue Ella nuestra primera misionera porque se olvidó de sí misma para acercarnos a Jesús y porque supo de una entrega sin medida, se convirtió en Nuestra Madre.
Fue María el primer apóstol de Jesús y ser apóstol es encarnar la palabra del Dios vivo, es perseverar hasta al final; es volverse pan, abrigo, evangelio.
Se trata de traer a la tierra un poco del cielo que a veces perdemos en la vida cotidiana, es reencontrarnos con ese Jesús amigo que golpea una vez más a nuestra puerta.
Por eso gracias.
Gracias por el tiempo, el esfuerzo, las ganas, las corridas, las risas y también las lágrimas que con tanta generosidad regalaron.
Gracias por haberse entregado por entero para que esta Misión 2011 fuera posible.
Que la Mater las colme con sus bendiciones y tengan por seguro que la caridad es cosa que el señor recompensa siempre.
Por todo esto chicas, qué orgullosos estamos de ustedes!
Sus Profesores
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